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Iglesias y Rajoy

Hace apenas setenta y dos horas echó a andar la campaña electoral, al menos la formal u oficial porque en campaña estamos desde mayo del pasado año. Pocos meses después, los ciudadanos asisten a una segunda batería de promesas, propaganda, mítines y eslóganes. Sin embargo, en lo que a propuestas de fondo se refiere, escasas novedades se ven sobre la mesa.

Algunas novedades sí asoman respecto al 20-D. Por una parte, poco o prácticamente nadie pone en duda que en esta ocasión no se bloqueará la investidura de un presidente. De otra, la coalición Unidos Podemos parece romper definitivamente el bipartidismo que durante décadas protagonizaron PP y un PSOE que da muestras de perder su sitio. Si lo termina de perder o no es una de las grandes incógnitas y uno de los factores que más va a marcar lo que ocurra en el día después y siguientes.

El resultado de las elecciones del pasado mes de diciembre, y las líneas rojas que marcaron las direcciones de los principales partidos, hicieron imposible articular una mayoría estable para gobernar. Resultados y actores condenaron a España a volver a las urnas (en el blog el pasado 27 de ese mismo mes). Ahora, aunque cuantitativamente el resultado pudiera ser similar, la presión mediática, económica y social facilitará la investidura de un presidente. Eso sí, tendremos un presidente investido pero no tendremos un Gobierno que pueda gobernar y llevar adelante sus compromisos electorales.

Si la suma de PP y C,s -con el posible apoyo del PNV- no alcanza la mayoría necesaria, no será posible un Gobierno estable presidido por los populares. En esta hipótesis, la abstención del PSOE facilitaría la investidura, pero el Gobierno tendrá fecha de caducidad. La otra novedad es, como he señalado, el acuerdo electoral de Podemos e IU. La coalición conformada por estas dos fuerzas políticas ha dinamizado una campaña electoral que se presumía anodina y sin interés.

La verdadera batalla, ahora mismo, está entablada entre el PSOE y Unidos Podemos para ver quién es el referente de la izquierda. S la balanza se inclina de la parte socialista, la opción de Gobierno del PP podrá tener una alternativa de izquierdas. Si, por contra, Unidos Podemos desplaza al PSOE como segunda fuerza política, la continuidad de un Gobierno del PP está garantizada -en ningún caso los socialistas van a respaldar un Gobierno liderado por Pablo Iglesias-.

Así las cosas, la batalla que más interés despierta es la que libran por hacerse con la hegemonía de la izquierda los de Pedro Sánchez y los de Iglesias-Garzón. Si en los próximos días se confirma la tendencia de las encuestas, en las que todo apunta a que la formación morada gana terreno en perjuicio de los socialistas, lo que queda de campaña electoral será un mano a mano entre Rajoy e Iglesias con un Pedro Sánchez reivindicando el espacio que él mismo, con la inestimable colaboración de destacados barones socialistas, han dejado escapar.