Nunca ha estado tan abierto

Etiquetas

, , , , , , ,

La carrera electoral ha comenzado. En el horizonte, con no pocos hitos políticos por el camino, el calendario tiene fijada una fecha fija -26 de mayo- en la que se celebrarán elecciones locales y autonómicas. Todo parece indicar que también los andaluces tendrán cita con las urnas. Y nunca debemos descartar que los acontecimientos y sus estreches parlamentarias terminen animando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a precipitar la disolución de las Cortes.

A poco más de ocho meses de las elecciones locales y autonómicas, la inmensa mayoría de los que tienen decidido ejercer su derecho en las urnas saben a quien van a apoyar. Las tendencias que empiezan a marcar las encuestas y sondeos de opinión sufrirán pocas desviaciones importantes. Cierto es que dados los equilibrios las pequeñas oscilaciones pueden condicionar el mapa político que asome después de una noche electoral.

En el caso de Canarias, va a ser tremendamente importante conocer si la reforma electoral contemplada en el nuevo Estatuto asignará escaños a cada una de las fuerzas políticas; incluso ese factor parece que pesará más que los vaivenes menores que puedan tener en sus expectativas electorales los distintos partidos. La conformación de mayorías parlamentarias que den soporte a un gobierno estable estarán muy ajustadas y uno o dos diputados pueden ser decisivos. Un Parlamento de setenta diputados, con nueve de los mismos formando parte de una lista autonómica, puede suponer un plus de dos/tres diputados más al partido más votado que -en un resultado tan ajustado como el que apuntan los sondeos- pueden otorgarle la iniciativa de formar gobierno.

En el juego de sumar apoyos para formar gobierno en nuestro Archipiélago, después del próximo 26 de mayo, también será relevante conocer si Pedro Sánchez y su Gobierno aguantan más allá de las elecciones locales y autonómicas o si, por el contrario, las circunstancias le obligan a convocar a los ciudadanos a las urnas los primeros meses del 2019.

La posición que tenga el nacionalismo canario en el Parlamento español -si las elecciones generales son antes que las autonómicas- puede facilitar o no la iniciativa de formar gobierno a un partido nacionalista, aunque no sea el más votado en Canarias.

Hace apenas tres meses los diputados de CC y de NC en el Congreso de los Diputados tenían la llave -con sus votos 175 y 176- de la gobernabilidad del Estado. Hoy esos votos no suman para garantizarle mayorías a Sánchez y las cañas se han vuelto lanzas en la atención del Gobierno de España a Canarias. Nada nuevo. Más de lo mismo.

Unas elecciones generales antes de las locales y autonómicas propiciarían una nueva distribución de los 350 escaños del Congreso y sentenciarían si el/los escaños de CC pueden condicionar al nuevo gobierno del Estado o no. Si no hay variación con respecto a la situación actual, la iniciativa la tendrá el partido más votado y el nuevo Gobierno de las islas dependerá de la capacidad que tenga para sumar una mayoría parlamentaria suficiente.

Con los datos que avanzan los sondeos, a día de hoy la suma de PSOE y CC puede alcanzar una mayoría suficiente para gobernar. La incógnita que está por despejar es si el PSOE – no necesitando el voto de CC en Madrid- renunciará o no a la presidencia del gobierno en favor de CC.

El tercer condicionante que influirá en la vertebración de una mayoría para gobernar en el Archipiélago es el relacionado con los gobiernos locales e insulares.

Aunque nadie quiere pactos en cascada, al final el peso político que tienen algunos cabildos y ayuntamientos terminará por condicionar las negociaciones para formar gobierno.

En un escenario preelectoral tan abierto, es inevitable que todos los partidos  y sus principales responsables hagan cábalas y especulen sobre el camino a seguir para tener la mejor posición para negociar los pactos necesarios para gobernar las instituciones canarias. Todo está abierto. Nunca ha estado tan abierto.