Aciertos y excesos


La amenaza para la estabilidad de la salud, la economía y el bienestar del mundo era tan grande que, por una vez, la política, la economía y la ciencia de todo el planeta se unieron para frenar a un virus desconocido, capaz de encarcelarnos a todos. Históricamente, científicos y laboratorios de diferentes países guardaron celosamente sus descubrimientos, para colocarse en ventaja competitiva respecto a sus competidores en el sector. Todo cambio hace ahora año y medio. Los aterradores pronósticos sobre los efectos que podía tener la pandemia en la estabilidad mundial indujo, sin duda, al entendimiento para llevar a cabo un trabajo en cadena que culminó con la vacuna salvadora.

El descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus en un tiempo récord es un buen ejemplo de lo que puede conseguirse cuando se antepone el interés general al interés particular, sea individual, empresarial, científico, político o territorial. La sintonía en el seno de la Unión Europea respecto all descubrimiento, financiación, comercialización y distribución de las vacunas marca el camino a seguir para recuperar la credibilidad perdida por la Unión Europa,  que esta vez sí se ha mostrado unida y fuerte.

El éxito conseguido en Europa en la lucha contra la pandemia marca el camino a seguir en el seno de la Unión Europea en otros retos que están por afrontar como es el de inmigración clandestina. En el caso de la UE, al éxito sanitario debe sumarse la apuesta decidida por impulsar políticas que favorezcan la recuperación de una economía muy castigada por los efectos de la pandemia.

Europa ha sufrido dos crisis económicas en los últimos quince años. Por una parte, la crisis financiera que duró desde finales del 2007 hasta el 2014 y, por otra, la crisis derivada de la paralización de la economía como consecuencia de la pandemia. El enfoque dado por las autoridades europeas a la hora de impulsar medidas que ayudaran a la recuperación del bienestar perdido ha sido muy diferente.

Europa afrontó la crisis del 2007-2014 con medidas extremadamente restrictivas. Con menos recursos económicos debido a la paralización de la economía, se impuso un brutal saneamiento de las cuentas públicas que asfixió a instituciones, empresas y familias. Sin embargo, ahora la UE combate la crisis derivada  de la pandemia con políticas expansivas para ayudar a una pronta recuperación del bienestar perdido. Las autoridades europeas están facilitando el incremento del gasto público y favoreciendo la inversión, tanto pública como público-privada.

Los efectos de las medidas adoptadas empiezan a notarse en la economía y en el empleo y, por lo tanto, en el bienestar de la gente. El freno a la pandemia y la recuperación de la movilidad se traduce para Canarias en una mejora sustancial de la ocupación turística. Aeropuertos, coches de alquiler, hoteles, apartamentos, casa rurales, parques de ocio, comercios, bares o restaurantes están recuperando un dinamismo y un movimiento que la pandemia tenia sepultado. Paralelamente a la recuperación de la actividad económica, se reduce el número de parados y los trabajadores en ERTE se van reincorporando a sus puestos de trabajo. Además, las ayudas a autónomos y empresas de los Gobiernos de España y Canarias son auténticos depósitos de gasolina para autónomos y pequeñas y medianas empresas.

El control sanitario de la situación y la recuperación de economía son evidentes; todo apunta que vamos en la buena dirección. Los aciertos en las decisiones que se tomen en este periodo de franca recuperación tendrán reflejo en el futuro. Ahora bien, los excesos y dispendios que se cometan en esta etapa transitoria de flexibilidad en el control del gasto público nos penalizarán a la vuelta de la esquina. Algunas medidas populistas de las que está impulsando el Gobierno de Sánchez las pagaremos con muchos intereses entre todos.