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Tras el breve respiro que supuso la visita extraordinaria del papa León XIV, todo ha vuelto a la normalidad. Ni siquiera el Mundial de Fútbol ha servido para alargar la tregua que produjo la presencia en España del Santo Padre. Como era de temer, las buenas formas exhibidas por todos los partidos políticos, tras su histórico discurso en el Congreso de los Diputados, se quedaron en un espejismo.
En consonancia con el anuncio realizado por la Agencia Estatal de Meteorología, que aventura un verano muy caluroso, parece que la temperatura de la confrontación política andará a la par, como consecuencia de los casos judiciales abiertos, el aferramiento de la coalición gobernante por mantenerse en el poder y la desesperación de la oposición por alcanzarlo al precio que sea.
En cualquier caso, el 23 de mayo próximo seremos citados a las urnas para elegir a los diputados del Parlamento de Canarias, los presidentes y consejeros de Cabildos y los concejales de nuestros 88 ayuntamientos. De ahí que, en este último periodo estival de la legislatura, todos los partidos pulan estrategias y avancen en la definición del perfil de sus candidatos, que empezarán a cobrar protagonismo público una vez se inicie el curso político, tras la festividad de la Virgen del Pino.
Sobre la mesa, los principales dirigentes tendrán sondeos, trabajos de campo y cualquier tipo de información que les ayude a equivocarse lo menos posible en sus decisiones. A once meses de la cita con las urnas, circulan datos sobre encuestas llevadas a cabo en las Islas, apuntando todas en una misma dirección: de celebrarse hoy los comicios, no se atisban cambios significativos en el Archipiélago.
Sin embargo, pendientes de la concreción de posibles acuerdos postelectorales entre partidos —especialmente en el espacio de la izquierda y del camino que seguirá Primero Canarias—, estos datos solo pueden ser considerados como tendencias. Además, conviene tener en cuenta que buena parte de esa información se filtra de manera interesada.
Con todo, llama poderosamente la atención el crecimiento que le otorgan los sondeos a una fuerza como Vox. El partido ultraderechista que preside Santiago Abascal podría alcanzar entre 8 y 10 asientos en el Parlamento de Canarias, lo que resulta increíble por tratarse de una opción política que no cree en la descentralización del Estado y niega el reconocimiento de las singularidades de las Islas. Y, además, sin candidatos reconocibles.
Siguiendo con estos sondeos, las malas expectativas otorgadas a Nueva Canarias vienen a confirmar que las rupturas dentro de los partidos suelen verse duramente castigadas por el electorado. Mucho tendrán que trabajar sus dirigentes para articular una opción que ocupe el espacio que representa al nacionalismo de izquierdas.
Desde luego, todos estos estudios de opinión dejan muy poco margen para la sorpresa. En el caso del PSOE, indican que puede repetir su posición como primera fuerza en número de votos, pudiéndole disputar Coalición Canaria ese primer puesto en volumen de escaños. Además, en el caso del PP, los vaticinios indican que pueda alcanzar entre 17 y 18 diputados, por lo que la repetición del acuerdo entre nacionalistas y populares podría estar asegurado.
Como ha sucedido en la presente legislatura, las incorporaciones al acuerdo de la Agrupación Socialista Gomera y de la Agrupación Herreña Independiente, bien por necesidad o por conveniencia, también resultaría un hecho.
En el ámbito estrictamente insular, es muy probable que, llegada la noche electoral, Coalición Canaria pueda dormir presidiendo los cabildos de Tenerife, La Palma, El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura, mientras que Casimiro Curbelo volvería a protagonizar un triunfo arrollador en La Gomera, al frente de la agrupación que lidera.
Mientras, la fractura interna en Nueva Canarias deja todas las opciones abiertas, hasta esa misma noche, para determinar quién será el presidente in pectore del Cabildo de Gran Canaria. Si las elecciones se celebraran hoy, los datos conocidos apuntan a un empate técnico entre socialistas y populares, quedando en el aire los acuerdos que se produjeran entre otros partidos.