Después de FITUR

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Un año más Madrid ha vuelto a concentrar toda la atención del sector turístico con la convocatoria de FITUR. No en vano, la Feria de Turismo de Madrid es -junto a la WTM de Londres y la ITB de Berlín- un punto de encuentro obligado para profesionales del sector, instituciones, empresas y también medios de comunicación. En esta ocasión, el optimismo que se ha respirado entre los representantes públicos -ayuntamientos y cabildos, así como gobiernos autonómicos y estatal- no ha coincidido con la preocupación de los empresarios del sector, especialmente inquietos por el enfriamiento de la economía, de una parte, y por las consecuencias que pudiera tener la salida del Reino Unido de la Unión Europea.


Canarias ha tenido en FITUR una presencia -tanto pública como privada- acorde con el enorme potencial que tiene en el sector. Gobierno de Canarias, cabildos, ayuntamientos y una amplísima representación de las principales empresas hoteleras, de ocio, transporte y de prestación de servicios unieron nuevamente fuerzas para promocionar los valores que tienen nuestras islas y reforzar así el destino islas Canarias. Las fortalezas que tiene Canarias para mantener y mejorar su posición de liderazgo en el sector son muchas. Clima, buenas infraestructuras aeroportuarias, unos servicios sanitarios de primerísimo nivel, seguridad, biodiversidad, paisaje, buena infraestructura hotelera, nuestra no-estacionalidad y, entre otras bazas, el hecho de estar relativamente cerca del principal mercado del mundo -Europa- avalan nuestra capacidad competitiva.

Sin embargo, también son bien conocidas nuestras debilidades. La dependencia del transporte aéreo, el precio de los billetes, la obsolescencia de parte de nuestra planta turística, el deterioro de los espacios públicos o la mejora en la calidad del servicio son algunos de los aspectos que tanto las instituciones como los empresarios del sector identifican como susceptibles de mejora. Los aspectos que tenemos que mejorar, para apuntalar la competitividad del sector turístico en nuestra islas, están identificados desde hace más de una década; otra cuestión es si se está trabajando de forma ordenada, planificada y continuada para corregirlos. La respuesta es, lamentablemente, que no.

Sólo nos acordamos de los aspectos que tenemos que mejorar -para garantizar la sostenibilidad del principal soporte de la economía de nuestra tierra- cuando caemos en ocupación o precios. Las condiciones que le ha dado la naturaleza a Canarias para ser uno de los principales destinos turísticos del mundo son sólidas; ahora bien, lo mucho que pueden y deben hacer las instituciones y el sector privado, para apuntalar y mejorar esas condiciones, es un camino del que queda mucho por recorrer.

En FITUR no ha pasado desapercibida la preocupación de los empresarios del sector turístico canario por la incertidumbre que genera la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Tampoco se ha disimulado la inquietud ante el enfriamiento de la economía -especialmente la de nuestro segundo mercado, Alemania- y los efectos que tendrá para las Islas la recuperación de Egipto, Túnez y Turquía.

Históricamente, desde el momento que las condiciones externas favorezcan la mejora de la ocupación y de los precios solemos olvidamos de que tenemos que trabajar para corregir debilidades y hacer menos vulnerable el sector que más empleo da en nuestra tierra. En concreto, para las instituciones y para el sector privado deben ser objeto de prioridad máxima, entre otros asuntos, el precio de los billetes Península-Canarias y la renovación y mejora de la planta hotelera obsoleta, así como la de sus correspondientes espacios públicos. El Gobierno de Canarias debe liderar la renovación de la planta hotelera para fortalecer la sostenibilidad competitiva del turismo -ayudando a generar empleo en el sector de la construcción, sin consumo de suelo-.

La otra gran prioridad debe estar centrada en recuperar el turismo peninsular. La potencial pérdida de turistas extranjeros debe ser compensada por el incremento de turistas de la Península. Canarias es muy atractiva para los peninsulares. Lo que nos aleja de las preferencias del turista peninsular son los prohibitivos precios de los billetes de avión. Por cohesión territorial, por razones de interés social y por razones económicas, el precio de los billetes de avión debe estar controlado por el Gobierno de España. Sólo falta voluntad política para activar la declaración de Obligación de Servicio Público. Se puede y se debe hacer. La herramienta legal está sobre la mesa. Con voluntad política se puede poner el punto final al abuso de las compañías.