El reparto de fondos que Canarias necesita y merece

 

Canarias debe exigir al Gobierno de España un reparto justo de los fondos que vienen de Europa. Si Bruselas asignó a cada país los fondos que le correspondían en función del impacto que ha tenido la pandemia en las economía y el bienestar de cada uno de ellos, el mismo criterio debe utilizarse para el reparto de los fondos a cada autonomía.

El coronavirus ha arruinado la salud de millones de personas en el mundo y, al mismo tiempo, ha destrozado el bienestar y la economía de todo el planeta. Millones de familias y de personas han visto arruinados sus proyectos vitales. El paro, la pobreza y el hambre están asomando aceleradamente, y sin embargo lo peor está aún por llegar.

En España el saneamiento de las cuentas públicas iniciado en el período 2011/2015 ha permitido que estos primeros cinco meses las economías de las distintas Administraciones Públicas hayan arbitrado medidas de apoyo a los segmentos de población más afectados por la crisis social y económicamente: ERTEs, ayudas al desempleo, alquiler, agua, luz, electricidad, autónomos y así un interminable etcétera. Ahora bien, agotados los ahorros del conjunto de las Administraciones Públicas y enfrentados a una caída sin precedentes de los ingresos por la paralización de la economía, Gobierno de España, comunidades autónomas, diputaciones, cabildos y ayuntamientos se verán en serias dificultades para mantener la cohesión social.

Sin duda, las economías más dependientes son las que más van sufrir las consecuencias más duras de la profunda crisis económica derivada del impacto de la pandemia; entre ellas, todas la del sur de Europa en las que el turismo es su principal soporte. Junto a España, Italia, Francia, Grecia o Portugal soportarán en mayor medida la caída sin precedentes del turismo en Europa.

El oxigeno para sobrellevar la dura travesía que nos espera hasta que llegue la vacuna que permita recuperar la confianza nos llega de Europa. El 21 de julio el Consejo Europeo aprobó un acuerdo histórico por el que se endeudará para movilizar 750.000 millones de euros en ayudas a la recuperación de las economías deterioradas por los efectos de la pandemia. La batalla en el seno del Consejo Europeo fue muy tensa y dura, básicamente entre los llamados “países frugales” -Países Bajos, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia- y los  países peor parados por la pandemia -España, Italia, Grecia, Portugal y, en menor medida, Francia-. El debate se centró tanto en el montante total del fondo como en cantidad que se dedicaba a subvenciones y a préstamos, así como en los criterios de reparto a cada país. Al final, se impuso la lógica y el sentido común: el fondo se distribuyó según el impacto de la pandemia en cada país, por lo que España fue la más beneficiada después de Italia.

Ahora toca repartir, en el caso que nos afecta, dentro de los distintos territorios que conforman el Estado Español. Canarias debe exigir que se cumplan en España los mismos criterios que ésta defendió con éxito en el seno del Consejo de Europa. Es decir, tanto el fondo de 77.000 millones de euros que le corresponden a España en el capítulo de subvenciones, como los 63.000 millones en préstamos, deben ser distribuidos entre las comunidades autónomas de acuerdo con el impacto que ha tenido social y económicamente la pandemia en cada una de ellas.

Las Islas van a sufrir más que nadie la paralización de la economía, el desempleo y la pobreza por los efectos que el virus está provocando, al ver tocado -y casi hundido- al turismo, eje vertebral de nuestra economía. Ahora es cuando Canarias va necesitar los recursos necesarios para afrontar los duros meses -o años- que nos esperan. Por lo tanto, Canarias no se debe dejar enredar con criterios de reparto de los fondos para proyectos estratégicos de largo plazo en los que, por lo general, siempre nos quedamos fuera.

Los canarios necesitamos ahora dinamizar la economía y crear empleo en sectores estratégicos para la Islas como vivienda, saneamiento, obras hidráulicas, energías limpias, residuos sólidos o turismo. Quizá sea el momento de aprovechar parte de los recursos para impulsar el gran plan de renovación del sector turístico, sumando recursos públicos y privados para modernizar, poner al día y apuntalar la competitividad de nuestra principal industria, generando además empleo en el sector de la construcción -sin consumo de suelo-. Canarias necesita hacerlo ahora,  no podemos perder tiempo ni debemos permitir que nos enreden con criterios de reparto que no son los que en justicia deben aplicarse.