¡Basta ya!


La llegada masiva de inmigrantes a las costas canarias, fenómeno que se ha visto acompañado por la apatía e indiferencia del Gobierno de España, ha dejado a una buena parte de la sociedad de las Islas en estado de shock, desconcertada, noqueada. Dejación de la responsabilidad del control efectivo de fronteras. Hacinamiento de inmigrantes en el muelle de Arguineguín. Negativa al uso de instalaciones estatales. Condena carcelera a las Islas. Ausencia de dirección política ante el caos reinante. Desgobierno. Desprecio a la imagen turística del Archipiélago. El catálogo de errores es amplio, y por si faltaba algo se ha visto irresponsablemente aderezado por una actitud humillante, provocadora, intolerable y colonial de los ministros que a regañadientes han hecho un hueco en sus agendas para pasarse por el Archipiélago, básicamente a cumplir con el expediente y poco o nada más. 

No hay ninguna duda de la complejidad que entraña la migración, especialmente cuando somos frontera entre el mundo desarrollado y un continente en el que, lamentablemente, predomina la pobreza, el hambre y la miseria. La situación geográfica de Canarias nos coloca en uno de los puntos calientes del globo, siendo como somos parte de la frontera sur  de Europa con África. 

El Gobierno español y la Unión Europea tendrían que aprovechar la posición privilegiada que tienen nuestras Islas para utilizarlas como referencia para el impulso al desarrollo, la democracia, la libertad y el bienestar en nuestro entorno geográfico, jamás como cárcel de quienes haciendo una parada obligatoria en las Islas buscan su futuro en España o en Europa.

Si nos atenemos a la declaraciones de los ministros españoles que han visitado nuestro Archipiélago, el objetivo es convertirnos en una gran cárcel sobre el mar y para ello quieren emplear distintas dependencias, sean cuarteles, barracones, espacios públicos o parte de nuestra infraestructura turística. Inconcebible e intolerable. No solo el Gobierno está equivocándose. Tan sorprendentes y preocupantes son las respuestas que el Gabinete de Pedro Sánchez está dando a la crisis migratoria que sufre Canarias como la que ha propuesto el líder del Partido Popular en su reciente comparecencia ante los medios canarios, no sin antes utilizar por unos minutos las Islas como punto de la convocatoria para divulgar su particular diatriba contra la actual coalición de Gobierno en España-. Embaucadora y decepcionante la posición del líder de los populares en relación a la inmigración en Canarias.

Pablo Casado dio la de cal señalando algo en lo que parece que todos los partidos políticos están de acuerdo, también el Gobierno español. “No se puede convertir a Canarias en otra Lampedusa y Lesbos”, recalcó Casado. También dio la de arena, evitando defender la posición que sí ha mantenido su partido en Canarias —coincidente con la del Gobierno de las Islas— respecto a las derivaciones a la Península como vía para aliviar la situación desesperada que padece el Archipiélago. La opción defendida por Casado para hacer frente al caos migratorio que vive Canarias coincide plenamente con la del Gobierno de Sanchez. “Que los inmigrantes que llegan a Canarias sean repatriados de forma inmediata” -sentenció en las Islas el líder del PP. La realidad es que unos y otros conocen la dificultad que entraña poder llevar a cabo una política de repatriaciones masivas —no selectivas—.

El camino para controlar los movimientos migratorios sobre las Islas están marcados, solo hay que seguirlos: planes de cooperación y ayuda para controlar en origen, recuperar los acuerdos con las fuerzas de seguridad de los países de nuestro entorno para controlar a las mafias en sus áreas de influencia, recuperar los controles del FRONTEX (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas) en colaboración con medios marítimos y aéreos españoles, utilización provisional y transitoria de los medios de titularidad estatal en las Islas, derivaciones y, en su caso, repatriaciones. La sociedad canaria en su conjunto debe reaccionar y salir del estado de shock en el que nos tiene tanto desatino de los máximos dirigentes de los partidos políticos estatales, los canarios debemos expresar con claridad un ¡basta ya!.