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Edificio Charlemange

Ahora más que nunca Bruselas debe volcarse con Canarias. Precisamente ahora, coincidiendo con la crisis que llena de incertidumbres y golpea a la UE, es el momento de que se incremente el esfuerzo con Canarias y con las restantes regiones ultraperiféricas –o lo que es lo mismo, con los territorios que en mayor medida estamos encajando las embestidas de esta crisis global-.

Bruselas debe convencerse de que Canarias y las RUP necesitan que la UE dé un paso adelante. Estamos trabajando duro para que así sea, para explicar esa necesidad. Para afianzar la posición de Canarias en la UE. Hemos intensificando nuestra agenda de acciones en ese escenario con el objetivo de evitar que las turbulencias que atraviesa la Unión Europea pasen factura a las regiones ultraperiféricas.

Sabemos que las cosas no son fáciles. En Canarias, y en las restantes regiones ultraperiféricas, somos conscientes de la enorme dificultad que implica defender nuestro estatus en unos momentos como estos. Con ese convencimiento estaremos mañana en Bruselas. Conscientes de que nos la jugamos. Conscientes de las dificultades, pero cargados de razones porque Bruselas debe entender, y entenderá, que es precisamente ahora cuando hay que volcarse con las regiones ultraperiféricas. Ahora más que nunca, los territorios más frágiles de la UE necesitan soluciones diferentes que den respuesta a unas realidades diferentes.

No siempre es fácil que se entienda, o que se nos atienda partiendo de esa premisa. De ahí que no hayamos bajado la guardia en ningún momento. Canarias precisa de medidas urgentes y acciones concretas que contribuyan a paliar las enormes desventajas derivadas de nuestra lejanía y fragmentación territorial, que ayuden al despegue de nuestra economía y, sobre todo, que ayuden a generar empleo.

Garantizar la igualdad efectiva entre todos los ciudadanos europeos, afianzar la cohesión social y territorial, y avanzar en el desarrollo armónico de todas las regiones requieren comprensión y compromiso. Elementos, estos a los que aludo, que pondremos sobre la mesa mañana en el II Foro de las Regiones Ultraperiféricas que se celebra en Bruselas con la presencia de José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea.

Un encuentro de la máxima relevancia para los intereses de nuestras Islas, pues definirá el marco en el que pivotará la presentación de una nueva Comunicación sobre una Estrategia Renovada para las RUP -una hoja de ruta a la que habrá que atenerse en los próximos años-.

Sin duda, dicho documento abre expectativas y recoge algunos elementos positivos; ahora bien, en términos generales constituye una respuesta insuficiente para las RUP, en general, y para Canarias en particular.

En Canarias contamos en la actualidad con más de dos millones de ciudadanos, una cantidad similar a la población de Letonia o Eslovenia, y aproximadamente la misma que resulta de sumar las poblaciones de Chipre, Luxemburgo y Malta.

Somos una región que, a pesar de nuestras debilidades estructurales y de los zarpazos económicos y presupuestarios, pusimos en marcha desde un primer momento las medidas de austeridad que nos han llevado a ser la comunidad autónoma española más cumplidora con los objetivos de déficit, y la que presenta un menor endeudamiento por habitante de todo el Estado. Sin embargo, y a pesar de todos esos esfuerzos, a día de hoy tenemos en el desempleo nuestro gran problema.

Ante esta situación ¿qué respuestas nos ofrece la Unión Europea? En la nueva comunicación no demasiadas. La Comisión conoce perfectamente cuáles son nuestros problemas, pero más allá del mantenimiento de los dispositivos existentes se echa en falta mayor comprensión y compromiso, y concreción.

Las reflexiones sobre el futuro son absolutamente necesarias, y nadie duda de que debemos marcarnos objetivos de desarrollo a largo plazo. Canarias, como nos pide la Comisión, presentará un Plan de Acción con la vista puesta en el horizonte 2020 convencidos de que es necesario invertir en I+D, fomentar la economía del conocimiento, internacionalizarse y apostar por sectores como la astrofísica, las ciencias marinas o el turismo sostenible. Pero los deseos de mañana no pueden esconder las acuciantes necesidades de hoy. Necesitamos que las empresas puedan acceder al crédito, que el consumo se active, que la economía se mueva y que se cree empleo.

Para eso es necesario que la UE se comprometa, que aporte ideas novedosas, que las concrete, que renueve sus esquemas y que adapte de verdad sus respuestas globales a nuestras necesidades locales -no a la inversa-.

No pedimos simplemente más dinero. Demandamos soluciones a nuestros problemas reales, y que las reglas y los principios estén al servicio de los objetivos.

Canarias exigirá mañana en Bruselas un plan de choque que ayude –pero de verdad, de manera efectiva- a reactivar nuestra economía y al despegue de nuestros sectores productivos, a la diversificación e internacionalización, a la cooperación con los países de nuestro entorno y al desarrollo de esa economía sostenible que hemos diseñado en base a la investigación, el talento, la innovación y las energías limpias. En definitiva, mover cielo y tierra para facilitar la creación de empleo.

Canarias necesita que las buenas intenciones se traduzcan en buenas actuaciones. Y aquí, en las Islas, necesitamos como nunca ser una sola voz ante Bruselas.