Etiquetas

, , ,

El día después de un 2016 institucionalmente atípico, sumergido en bloqueos e interinidades inéditas, asoma anunciando menos dificultades de las inicialmente previstas. Sólo la `asignatura catalana´ dibuja un nubarrón en el horizonte de previsibilidad con el que la política española echa a andar en 2017. Por fin un año sin las incertidumbres electorales. Al fin un año sin urnas. Estos meses la salsa vendrá de la mano de los distintos congresos que los partidos tienen previstos. Todos se la juegan internamente, puertas adentro. PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos -los ahora cuatro grandes partidos estatales- ajustan los motores y en algunos casos las cuentas pendientes de cara a definir liderazgos y actualizar estrategias.

Contrasta la calma que proyecta este año recién estrenado con el escenario incierto y complejo con el que arrancó 2016. En enero del año pasado el pesimismo y la inquietud pintaban un escenario sombrío en España, abocados a nuevas elecciones generales por las dificultades para articular mayorías de gobierno, con elecciones autonómicas en Galicia o Euskadi y, por si no bastara con esto, abatidos porque la recuperación económica no tocaba en la puerta de cientos de miles de familias y trabajadores.

La nueva estrategia del PSOE puede oscurecer a los partidos emergentes y a los minoritario

Todas las señales animaban a pensar a comienzos del pasado año que estábamos en un nuevo tiempo político que se había inaugurado, poco tiempo antes, con la irrupción de Podemos como de Ciudadanos. Dimos por enterrado el tradicional bipartidismo que ha marcado el rumbo de la política española en las últimas más de tres décadas. Los resultados cosechados en las urnas por estas dos nuevas opciones, en apenas dos años, abrían la puerta a una escena distinta y a un juego de equilibrios hasta entonces desconocidos. Cinco eurodiputados, 137 diputados autonómicos, 71 diputados estatales, 16 senadores y liderar los gobiernos locales de Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza colocaron a Podemos como una alternativa real a la izquierda que el PSOE aglutinaba. Al otro lado, la opción del centro-derecha se vió enrriquecida con el empuje que mostró Ciudadanos, acumulando dos eurodiputados, 93 diputados autonómicos, 32 estatales y 3 senadores, además de ser claves para la gobernabilidad de las Comunidades de: Madrid, Andalucía, Castilla y León, Murcia y La Rioja.

Sin embargo, a pesar de estos precedentes cargados de novedad y cambios el 2017 ha echado a andar con una pérdida importante de protagonismo de estas dos fuerzas políticas. La revisada estrategia del PSOE -después de la salida de Pedro Sánchez- facilitando la investidura de Rajoy está otorgándole réditos para su reconstrucción. El PSOE ha recuperado el aliento y es referencia como oposición, protagonizando estas semanas algunos pasos que han dejado fuera de escena tanto a Podemos como a Ciudadanos. La abstención en la investidura de Rajoy, su papel activo en la subida del salario mínimo interprofesional y el liderazgo que capitanea en busca de la derogación de la Ley Mordaza, de la LOMCE y la Ley de Reforma Laboral han permitido a los socialistas recuperar el protagonismo político

Si la sintonía entre Rajoy y Susana Díaz se prologa en el tiempo, afectará a los acuerdos locales

Rajoy y Susana Díaz se en tienden...al menos por ahora.

Rajoy y Susana Díaz se en tienden…al menos por ahora.

A Rajoy y a Susana Diaz les viene muy bien, por diferentes motivos, la recuperación de facto del bipartidismo y el desplazamiento del centro de la escena política del partido morado y de los de Rivera. El entendimiento que por activa o pasiva se está produciendo entre el PP y el PSOE deja sin protagonismo a Ciudadanos y limita el papel de Podemos a la política del pataleo.

Consciente de que Díaz y el PSOE necesitan tiempo, Rajoy cabalga triunfal y se refuerza para cuando llegue la nueva cita con las urnas. En los congresos que se avecinan los distintos partidos actualizarán sus mensajes -y también las tácticas- para adaptarlos a la nueva realidad. Podemos ha tenido que enterrar su discurso ganador para articular una mayoría alternativa al PP. Ciudadanos está viendo ninguneado su papel de enganche para facilitar mayorías a Rajoy. El PSOE tendrá que valorar hasta cuando prolonga su estrategia de oposición útil y responsable. Todos tantean nuevas estrategias y posibles alianzas.

Será interesante conocer si Podemos y Ciudadanos se limitan a esperar a las nuevas elecciones generales o hacen uso del importante poder político que acumulan en el ámbito local. Por lo pronto, Ciudadanos ha avanzado que revisará sus preferencias de pactos y que va a apostar por formar parte de los gobiernos autonómicos que apoya. Podemos, por su parte, tiene menos margen; en la misma proporción que puede acorralar a los gobiernos del PSOE que hasta ahora ha apoyado puede favorecer los apoyos mutuos de los dos grandes partidos que han gobernado alternativamente durante más de treinta años en España. Entre las posibles cartas que tienen a mano, el PP y el PSOE barajan la posibiidad de aprovechar para arrinconar o desplazar a otras formaciones en distintas comunidades autónomas y puede que también en Canarias. El tiempo y los objetivos estratégicos de PP y PSOE tienen la última palabra.