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Llamada

Hace falta mucho más que un cambio de Gobierno para cambiar las cosas. No existen recetas mágicas, y quienes en esta campaña electoral están deslizando la idea de que el 21-N se resolverán todos los problemas serán los culpables de la frustración que invadirá a millones de ciudadanos en apenas unos meses.

Con una charla que ofrecí esta mañana en Madrid como punto de partida, aprovecho esta ‘ventana’ para hacer algunas reflexiones en alto.

Reflexiones que me llevan, en primer lugar, a compartir la certeza de que el 21-N no se resolverán los problemas de España. Quienes están alimentando ese espejismo generarán una enorme frustración, que desembocará en tensiones sociales en apenas unos meses.

Lejos de esto, hay que trasladar realismo y responsabilidad. Hay que decir la verdad, para que los ciudadanos sepan a qué atenerse. Si se hacen las cosas con sentido de Estado, el Gobierno entrante -que requerirá del apoyo de otros grupos, tenga o no mayoría absoluta- podrá contar con Canarias, con CC. En este orden de cosas, estoy convencido de que Rajoy tocará en la puerta de CC.

Del Gobierno que salga del 20-N esperamos lealtad y sensibilidad, premisas necesarias para que Canarias sea asunto y no problema de Estado.

En esa dirección, entre otras reivindicaciones -un sistema de financiación propio, entre ellas- desde Canarias pondremos sobre la mesa una convicción y una propuesta: solo un ‘plan renove’ de la planta alojativa permitirá, en Canarias y en el resto del Estado, mucho empleo en menos tiempo

Una reflexión, la de esta mañana en el Executive Forum España, cargada de preocupación. Inquietud que mira de frente a la dificilísima situación que atravesamos, coyuntura que todos los indicadores dibujan con importantes nubarrones.

En este punto, España mira al 20-N creyendo que el próximo lunes los problemas quedarán atrás. Pero, insisto: seamos realistas, no disfracemos la realidad.

No basta con un cambio de Gobierno. Es imprescindible -e inaplazable- un cambio de actitud. Los últimos años, sin acuerdos políticos de envergadura, han sido un fracaso del PSOE, sin duda, pero también del PP. Ha sido un fracaso de la política.

Desgraciadamente, no soy optimista sobre ese necesario cambio de actitud. Tampoco anima al optimismo el hecho de que -otra vez un espejismo interesado- las soluciones de 1996 no tienen espacio en la coyuntura actual.

En España, y en Canarias, en algunos asuntos se hizo en diez años lo que debió hacerse en tres décadas. Las cosas debieron hacerse de otra manera. Se debió crecer de forma más inteligente. Con una particularidad, eso sí, y es que en el caso de Canarias esos años de crecimiento económico nos permitieron avanzar tres décadas en apenas una. En las Islas fueron más los aciertos que los errores.

El 21-N no habrá recetas mágicas en el botiquín del Gobierno entrante.

Por eso, desde Canarias proponemos, para las Islas y para el conjunto del Estado, una receta realista, eficaz y necesaria: un potente ‘plan renove’ para el sector turístico. Ése y no otro es el camino.

En Canarias predicamos con el ejemplo. Esa receta es ya una realidad en las Islas, donde la rehabilitación de la planta alojativa obsoleta va camino de convertirse en una sólida herramienta generadora de puestos de trabajo.