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Líderes de los principales partidos estatales

Después de seis meses de desconcierto, bochorno y descrédito de la política a ojos de la ciudadanía, la situación de bloqueo protagonizada por las distintas formaciones no puede ni debe volver a darse una vez se concreten los resultados de las urnas del próximo 26-J. 

Los partidos deben marcarse como prioridad antes, durante y después de la campaña electoral, que ya ha empezado, avanzar hacia una dinámica de acuerdos. El principal compromiso de las diferentes formaciones debe ser facilitar, colocando el interés general por encima de cualquier otro argumento o razón, que cuanto antes se articule un Gobierno estable para España.

No será fácil, pero ese y no otro debe ser el compromiso para garantizar que la legislatura esta vez sí eche a andar. 

La crisis económica, unida a la pérdida de bienestar y a la corrupción, produjo una oleada de movimientos que parecían traer aire fresco al sistema. El resultado de las elecciones del 20-D reflejaron en buena medida que una buena parte de nuestra sociedad demanda cambiar la forma de hacer las cosas. En esa dirección, sería democráticamente preocupante que se repitiera la situación de bloqueo que hemos padecido estos meses.

El mandato de la ciudadanía el 20 de diciembre dejó muy claro que el nuevo escenario político obligaba a la búsqueda de la concertación, del acuerdo, del diálogo y el entendimiento entre diversas fuerzas políticas. Sea por lo inédito de la situación y la falta de cultura política para afrontarla, o por el egoísmo de los líderes y sus respectivos partidos, el resultado fue un rotundo fracaso (de todos) que nos ha condenado a la situación de parálisis actual y, por tanto, a la repetición de elecciones.

Todos los partidos han anunciado que su programa será el mismo con el que concurrieron hace casi cinco meses. Ahora toca que nos digan con claridad con quienes tienen disposición a pactar para conformar una mayoría de Gobierno estable que ayude a oxigenar el sistema y a recuperar el bienestar perdido.

Hace falta colocar la voluntad de acuerdo por encima de cualquier otro compromiso, porque de lo contrario España puede perder otros tantos meses. Los partidos y sus dirigentes deben demostrar mayor cintura y altura política. Se presentan los mismos pero no vale, ya no, que la resaca electoral sea más de lo mismo. España no puede permitirse más líneas rojas.