Inauguración de la Sala Paraninfo con el nombre de Jerónimo Saavedra. Auditorio Alfredo Kraus

Hace tan solo tres días se cumplieron 31 años desde que el primer presidente del Gobierno de Canarias tomara posesión de su cargo. Nuestro pueblo iniciaba el camino del autogobierno, la senda de la mayoría de edad.

En su discurso de investidura, Jerónimo Saavedra expresó un compromiso con esta tierra, “desde la Punta de Garafía hasta el extremo de La Restinga, desde la Graciosa hasta Morro Jable”.Un compromiso con estas Islas que ha sido una constante, una manera de ser y estar, en todas y cada una de las muchas responsabilidades que Jerónimo ha tenido (y tiene).

Ha sido mucho el camino recorrido, muchos los avances en apenas unas décadas. Fue después de las primeras elecciones autonómicas (pocos meses después del discurso al que he hecho referencia) cuando Saavedra asumió la presidencia del primer Gobierno elegido democráticamente en Canarias. Ese papel pionero, que Jerónimo asumió con altura de miras, bastaría para justificar que su nombre haya pasado a formar parte de la historia reciente de nuestro pueblo. Pero él ha sido mucho más que el primer presidente autonómico de Canarias.

Muchos lo han definido como un humanista integral. Culto (melómano) y comprometido, Jerónimo ha hecho de la sensibilidad, la coherencia, la tolerancia y la capacidad de diálogo banderas con las que transitar por la política y por la vida.

En este punto, permítanme que destaque especialmente cómo se ha ganado el reconocimiento y el respeto de sus compañeros de partido, de sus adversarios políticos y de la sociedad canaria en su conjunto.

Políticamente, Jerónimo Saavedra lo ha sido prácticamente todo. Dos veces presidente del Gobierno de Canarias, dos veces ministro –de Educación y de Administraciones Públicas-, diputado, senador, alcalde de esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, Diputado del Común. Su trayectoria habla mucho y bien de su capacidad.

Hoy, su ciudad y el Auditorio que acoge el Festival de Música de Canarias (creado en 1984, bajo su batuta como presidente del Gobierno) inaugura una sala con su nombre. Con ello, no sólo Las Palmas de Gran Canaria sino el Archipiélago entero le rinden un merecido homenaje.

A partir de hoy, el nombre de Jerónimo Saavedra queda ligado al del gran tenor Alfredo Kraus, a quien Jerónimo admira y al que es ‘adicto’, como ha confesado en alguna ocasión.

Felicidades, Jerónimo, por este merecido homenaje.

Y felicidades, también, por el respeto y la admiración que tu trayectoria política y personal genera en todas las Islas.

Muchas gracias a todos

Viernes, 17 enero de 2014, Las Palmas de Gran Canaria.

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