Discurso I Edición de los Premios Solidarios ONCE Canarias

Me siento muy honrado de poder estar presente, hoy aquí con todos ustedes, en el acto de entrega de esta primera edición de los Premios Solidarios ONCE Canarias.

Unos premios que reconocen la labor de aquellos que más se han significado en la defensa de los derechos y en la atención de las necesidades de aquellas personas con más dificultades. De los segmentos más desprotegidos de nuestra sociedad.

Galardones que, en un momento como el que vivimos, golpeados por una crisis global que afecta especialmente a los sectores más débiles, adquieren un relieve aun mayor, si cabe, por lo que supone de acicate y ejemplo para el resto de la ciudadanía y también para las instituciones.

Individuos, colectivos y empresas que, bien a través de la entrega y la apuesta personal, bien desde el trabajo constante por la mejora de las condiciones legislativas y materiales, bien desde la difusión, o bien desde el apoyo altruista a quien más lo necesita, son un modelo a seguir por todos y cada uno de nosotros.

Ejemplos, como digo, en un momento en que parece que prima el egoísmo, la ley de la selva, el sálvese quien pueda…

En que parece que sólo a través de la insolidaridad y del castigo al más débil es posible alcanzar la luz
al final del túnel por el que atravesamos.

En el que la atención a los servicios esenciales y a aquellos factores que garantizan la cohesión social están en el punto de mira de los tecnócratas que, desde los despachos, diseñan estrategias que no pocas veces se alejan de la realidad.

En el que las palabras ‘ajuste’ y ‘recorte’, tan tristemente populares estos días, no llevan aparejadas otras indispensables, como ‘apoyo’, ‘respaldo’, ‘protección’ o ‘ayuda’, si lo que pretendemos es salir reforzados de esta crisis.

No sólo como buenos gestores, sino como pueblo cohesionado, armónico y preparado para afrontar el futuro con garantías.

Por eso, desde el Gobierno de Canarias, hemos apostado desde que se inició esta crisis por la atención prioritaria a los servicios básicos: educación, sanidad, empleo y políticas sociales.

Una apuesta que se hace evidente en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma, en los que, al contrario de lo que ha ocurrido en el resto de las comunidades y del propio Gobierno central, las partidas destinadas a estos ámbitos se han mantenido en lo posible, intentando reducir al mínimo el impacto de la crisis sobre nuestra gente.

De tal forma que el peso de los servicios esenciales en nuestros presupuestos representa más del 60 por ciento del total.

Una apuesta, además, perfectamente compatible con el rigor y el cumplimiento de nuestras obligaciones, así como con el crecimiento económico, única vía posible para remontar el vuelo.

Así, Canarias se sitúa a la cabeza de las comunidades cumplidoras en materia de déficit o de endeudamiento, en la de creación de empleo o en la de crecimiento económico, con el turismo, y los mecanismos puestos en marcha para su reactivación, como principal motor de estos logros.

Y, aunque somos conscientes de que aun son muchas las cosas que tenemos que mejorar y muchas las dificultades que se nos presentan en el horizonte, nuestra determinación es firme y nuestra vocación, la misma que suscribimos al principio de legislatura: queremos que éste sea un gobierno que tenga a las personas en lo más alto de su agenda.

Por eso, cuando desde algunas tribunas se ataca al Estado de las autonomías, en realidad se está atacando a los servicios básicos, a una salida digna y justa de la crisis.

Y se está apostando por la desigualdad.

Porque son las comunidades las garantes de esos servicios, las que soportan todo el peso en materia educativa, sanitaria o de políticas sociales.

Es decir, prácticamente todo el peso de la cohesión social, de la igualdad y de la solidaridad con el que menos tiene o no tiene nada.

En plena sintonía, por tanto, con el espíritu y la filosofía que envuelven a estos premios, aplaudo desde aquí la oportunidad de su creación y la carga simbólica que conllevan en esta coyuntura tan grave por la que atravesamos.

Mi más sincero reconocimiento, admiración y felicitaciones a la Sociedad Insular para la Promoción de Personas con Discapacidad (SINPROMI), Canarias Radio La Autonómica, Salvador Morales Coello la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y al Grupo LOPESAN por su importante contribución a estos valores.

Y a la ONCE por su entrega diaria y, como digo, por el acierto en la puesta en marcha de estos premios.

Las Palmas de Gran Canaria, 16 de octubre de 2012

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