Discurso de toma de posesión como presidente de la VIII legislatura

Cuando hace ahora cuatro años tomé posesión como presidente del Gobierno de Canarias, todavía no había aflorado a la superficie la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial.
Pocos después, en el último trimestre de 2007, los países desarrollados despertaron a una realidad tremendamente exigente, a una nueva realidad que exigía nuevas recetas.

De entonces a esta parte, muchas han sido las dificultades, los esfuerzos y las respuestas.

En Canarias plantamos cara a la crisis desde el primer momento, y lo hicimos desde el diálogo y la colaboración. Sin duda, el mejor camino, el que a los canarios nos ha permitido iniciar la recuperación dejando atrás los años más duros de la crisis. A nadie se le esconde que nada está siendo ni será fácil, pero caminamos en la dirección correcta.

Hace cuatro años sabía la enorme responsabilidad y el grandísimo compromiso que estaba asumiendo. Hoy, cuatro años después, esa responsabilidad es todavía mayor y ese compromiso es aún más fuerte.

Responsabilidad y compromiso que se traducen en presidir el Gobierno de Canarias con esfuerzo y honestidad, con la absoluta firmeza con la que he defendido, defiendo y defenderé siempre el interés general.

Responsabilidad y compromiso que requieren altura de miras y lealtad institucional, así como trabajar en la convicción de que el presidente de Canarias debe ser un presidente cercano.

Un presidente plenamente consciente de las prioridades y problemas que marcan la vida de más de dos millones de canarios; de las demandas de quienes viven en las Islas y, con todo el calor y la dedicación, también de las necesidades de los canarios que viven en el exterior, de sus expectativas y metas.

Un presidente y un Gobierno que consideren como valores irrenunciables la justicia social y la cohesión territorial.

Un presidente y un Gobierno que afronten los problemas presupuestarios con acierto y realismo, pero también con la ambición que se requiere para seguir avanzando hacia el modelo económico moderno, sostenible e inteligente que las Islas necesitan y al que los canarios aspiramos.

Un presidente y un Gobierno particularmente sensibles con los que menos tienen.

Siempre he creído que todos los días son o deben considerarse especiales porque nos brindan la posibilidad de dar un paso más en el camino que nos acerca a los sueños compartidos. Ahora bien, entenderán que en un momento como éste sean muchas las imágenes y recuerdos, las presencias y las ausencias.

Entenderán que en estas horas me sienta estrechamente unido a quienes, como mis padres, ya no están pero están tan cerca. Tan cerca con sus valores, su ejemplo, su capacidad de sacrificio y su bondad.

Comprenderán que esté agradecido por tantas cosas a mi esposa, Ángela, y a mis hijos, Samuel y Paloma. O que aproveche para mostrar mi gratitud hacia quienes a lo largo de mi vida han confiado y siguen confiando en mi trabajo, y también hacia quienes desde la discrepancia contribuyen a que avancemos hacia una sociedad más solidaria, más participativa.

También entenderán que en un día como éste sea imposible no echar en falta a un presidente que lo dio todo por este pueblo. Es imposible no echar en falta a Adán.

Quiero igualmente agradecer su apoyo a quienes, desde mi formación política, Coalición Canaria, y también desde el Partido Socialista, me han dado su confianza para que presida el Gobierno que en estos días iniciará su andadura.

Al conjunto de las fuerzas políticas, así como a los agentes económicos y sociales, les tiendo la mano y ofrezco mi total colaboración y mi clara voluntad de trabajar conjuntamente.

A los consejeros que formaron parte del Gobierno en la legislatura anterior, y a sus equipos, quiero agradecerles sinceramente el excelente trabajo realizado. A todos, sin excepción, gracias.

Permítanme que les confiese que me siento tremendamente orgulloso de formar parte de un pueblo que, como tantas veces a lo largo de la Historia, está demostrando entereza y capacidad de superación. Hemos vivido, sin duda, la etapa más difícil de las últimas décadas pero, siguiendo el ejemplo de las generaciones que nos precedieron y que tanto remaron en las aguas de la emigración, los canarios hemos reaccionado con coraje y rapidez.

A veces la batalla del trabajo diario nos impide apreciar los avances. Hoy es una buena ocasión para contemplar sosegadamente estos últimos cuatro años y comprobar que, fruto del trabajo del conjunto de la sociedad, lo peor de la crisis ya ha pasado.

Hoy quiero renovar el compromiso que adquirí hace cuatro años y, en ese sentido, marco un punto y seguido en la tarea que nos hemos impuesto. Punto y seguido en una manera de entender la acción de gobierno desde la responsabilidad, el entendimiento y la búsqueda de acuerdos. Punto y seguido en la apuesta por la vocación de servicio público y en la voluntad de ayudar a que la política sea capaz de recuperar la confianza de los ciudadanos que han caído en el desánimo.

Cuatro años después, asumo con enorme responsabilidad esta tarea y lo hago con humildad y, si cabe, con más fuerza e ilusión que hace cuatro años.

Voy a seguir dando lo mejor de mí mismo para contribuir a que Canarias sea un pueblo cargado de presente y lleno de futuro, para incrementar el bienestar y las oportunidades de más de dos millones de canarios a los que me debo, a los que nos debemos.

Sé que en este empeño contaré con todos, absolutamente con todos.

Muchas gracias.

Santa Cruz de Tenerife – 7 de julio de 2011

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