Discurso de apertura del Día Mundial del Turismo 2012

En primer lugar, y en nombre de todos los canarios, quiero expresar mi agradecimiento a Sus Altezas Reales por acompañarnos en este acto.

Una presencia que viene a ratificar su firme compromiso con uno de los principales sectores económicos de España y, sin duda alguna, el más importante en el caso de Canarias.

Igualmente, me gustaría agradecer a la Organización Mundial del Turismo que haya elegido este Archipiélago para celebrar la presente edición del Día Mundial del Turismo, centrado este año en la sostenibilidad energética.

Y a todos, como presidente del Gobierno darles en nombre de todos los canarios la más calurosa bienvenida a las Islas y desearles una feliz estancia entre nosotros.

Todos los analistas coinciden en que será el turismo –lo está siendo ya- una de las actividades económicas que experimentará un mayor crecimiento a nivel mundial.

Siendo así, en unos momentos de enormes dificultades el turismo se consolida como una apuesta inteligente, como un camino firme y seguro hacia la generación de economía y, por lo tanto, de empleo.

Ahora bien, esa apuesta debe hacerse partiendo de la necesaria convivencia del desarrollo turístico con los valores paisajísticos y la biodiversidad que ha convertido a Canarias en destino atractivo y en una potencia mundial.

Ese es el camino. En el caso de Canarias, ese es el único camino posible, como así nos lo enseñó hace ya dos décadas el recordado César Manrique.

El turismo es, efectivamente, una buena apuesta.

Constituye una fortaleza que llena de esperanza a territorios que, como es nuestro caso, tiene en este sector su principal motor económico.

Ahora bien, esta baza nos obliga -a todos, sin excepción- a un ejercicio de responsabilidad aún mayor.

De presente y futuro tenemos nuevos y apasionantes retos por delante.

Metas que conciernen no sólo al ámbito público, sino también al privado.

Sólo sumando esfuerzos podremos dar respuesta a las demandas de un turista cada vez más exigente con el destino que elige para pasar sus vacaciones.

Demandas que hablan, alto y claro, del compromiso con la calidad.

Esa debe ser, y es, la premisa o el punto de partida de cualquier actuación en el sector turístico.

Calidad en la planta alojativa.

Calidad en los servicios complementarios, en el cuidado del entorno, en la preservación del medio ambiente, en el uso responsable y respetuoso de los recursos energéticos.

Los canarios estamos firmemente comprometidos con esos principios.

Especialmente con el desarrollo sostenible y, como fin primero y último, con la sostenibilidad.

Sabemos que ese es el camino para avanzar con paso firme y dejar nuestra impronta, la marca Canarias, frente a destinos emergentes y competitivos.

En el Gobierno de Canarias trabajamos para que este Archipiélago alcance en pocos años la autosuficiencia energética plena, con energías renovables y sostenibles.

Una filosofía, un modelo, que defiende el conjunto de la sociedad canaria, con sus instituciones y colectivos más representativos al frente.

Defensa de una filosofía y de un modelo del que hemos tenido pruebas –con movilizaciones multitudinarias- en los últimos meses

Me permitirán que en este punto vuelva sobre la figura del artista lanzaroteño –y universal- César Manrique.

Fue César quien hace ya muchos años agitó –y despertó- la conciencia de los canarios a favor del medio ambiente, a favor de una convivencia responsable, inteligente y respetuosa con el territorio que pisamos.

Con nuestro paisaje. Con nuestra diversidad.

Con nuestro cielo, con nuestra tierra, y con el mar que nos rodea.

César nos mostró el camino, una senda en la que el desarrollo y el progreso lejos de estar reñidos con la naturaleza aprendieran a vivir armónicamente con ella.

César Manrique, que nos dejó hace ahora veinte años, generó una cultura en la que se apoya esa filosofía y ese modelo al que aludí con anterioridad.

Con esa convicción, es comprensible que cualquier planteamiento que atente contra la biodiversidad de las Islas, o ponga en riesgo un futuro que queremos verde y limpio, sea contestada.

Canarias quiere al turismo y el turismo quiere a Canarias.

Esa buena relación es la clave que ha permitido el progreso de las Islas en los últimos 50 años, y la que está llamada a garantizar su futuro en las próximas décadas.

Ha sido así porque este Archipiélago reúne todas las condiciones que se le pueden exigir a un destino para convertirse en un modelo turístico de referencia.

Sin duda, por nuestro clima. Y es que, permítanme que lo diga, Canarias tiene el mejor clima del mundo.

Tenemos en nuestros atractivos naturales nuestra gran baza para seguir afianzándonos en los mercados turísticos.

Hay más.

La seguridad. Las infraestructuras. Las redes de transporte.

Contamos además con profesionales que no han dejado de crecer, de mejorar, década tras década.

Profesionales que, con el respaldo de la sociedad en su conjunto, contribuyen a la fortaleza de un destino que multiplica esfuerzos para seguir afianzándonos.

Sabemos como hacer las cosas, contamos con experiencia y conocimiento. Ahora bien, nunca nos conformamos.

Nunca dejamos de incorporar talento, reforzando la solvencia, los reflejos y la capacidad de un destino, de una marca, que sabe que hay que seguir avanzando.

Queremos seguir en esa línea, corrigiendo los errores a los que cualquier actividad humana está expuesta.

Tenemos los mimbres precisos para prolongar la magnífica relación que Canarias mantiene con sus mercados tradicionales y con otros que lenta pero imparablemente empiezan a apostar por nosotros.

Sabemos que debemos seguir haciendo las cosas bien, garantizando la viabilidad de un sector imprescindible para nuestra economía.

Mejorando nuestra competitividad.

Apostando por un modelo de desarrollo que nos lleve a la sostenibilidad.

Por eso, es especialmente oportuno el lema elegido por la Organización Mundial de Turismo este año.

Turismo y sostenibilidad energética como propulsores del desarrollo sostenible.

En su mensaje oficial para esta celebración, el Secretario General de Naciones Unidas, el señor Ban Ki Moon, hace un llamamiento para que “todos los que trabajan en el sector turístico mundial participen en la construcción de un futuro más sostenible para todos”.

Constituye una clara invitación a que todos los que ejercemos responsabilidades en la configuración de un turismo de calidad, desde el ámbito privado o público, hagamos un esfuerzo real y comprometido contra el cambio climático y sus efectos.

Apunta con claridad a que el camino, el único camino, es fomentar modelos energéticos basados en energías renovables y limpias.

Canarias cree que ese no es sólo un camino a seguir, sino que es el único posible en las Islas.

Cualquier otra cosa, cualquier otro modelo que se pretenda implantar supone un riesgo innecesario que no debemos correr y que, desde luego, estamos obligados a rechazar por responsabilidad.

Como decía antes, el turismo quiere a Canarias, es cierto, pero debemos responder a esa confianza a diario.

Trabajando en la modernización de las infraestructuras.

En la mejora de su planta alojativa, de sus equipamientos.

Cuidando los detalles, mimando al turista.

Todas las actuaciones, todos los esfuerzos deben tener como objetivo que el turista se vaya a casa satisfecho.

Que finalice su estancia convencido de que acertó.

Que el año próximo vuelva a estar entre nosotros, y se sorprenda de las mejoras que ha encontrado.

Por nuestra parte, seguiremos trabajando en distintos frentes.

Especialmente en uno que consideramos de vital importancia: la rehabilitación de los espacios turísticos.

Hemos puesto en marcha potentes incentivos para hacer de la rehabilitación un elemento muy atractivo para el empresariado.

De manera que se pueda acometer la renovación del destino sin consumir nuevo suelo, un bien realmente escaso y preciado en un territorio insular como el nuestro.

Están en marcha numerosos planes de rehabilitación de áreas turísticas degradadas, con los que pretendemos mejorar los destinos más maduros.

Ganaremos en calidad y, consecuentemente, en competitividad.

En Canarias se dan las mejores condiciones. Pero, no sólo eso.

También contamos con los instrumentos normativos precisos para renovar la imagen de sus enclaves turísticos.

Porque la otra, la de sus bellezas naturales o patrimoniales es, permítanme la licencia, muy difícilmente mejorable.

No quiero terminar mi intervención sin reiterar el compromiso de mi Gobierno, de Canarias en su conjunto, a colaborar con cualquier iniciativa que contribuya a que el sector turístico cumpla los objetivos estratégicos que tiene marcados.

Especialmente en todo aquello que tiene que ver con el lema y el motivo elegido este año para celebrar el Día Mundial.

La sostenibilidad energética como propulsora del desarrollo sostenible.

Ese es el único camino. No hay otro.

Maspalomas, 27 de septiembre de 2012

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