Acto con motivo del Día de Canarias, en Lanzarote

Es un honor para mí compartir este acto con todos ustedes.

Y quiero que mis primeras palabras sean de felicitación a Juan Brito, por el nuevo y merecido reconocimiento que esta noche recoge.

Sus trabajos de artesanía e investigación folclórica, su amor por Lanzarote y por el Archipiélago, por la unidad de los canarios, por nuestras raíces y nuestra identidad, hacen de él un símbolo y un ejemplo.

Autodidacta, inquieto y curioso, la vida de Juan daría para un guión de cine o para más de un libro. Pero seguro que en todos sería reconocido como ese autodidacta, como un hombre hecho a sí mismo. Como un luchador.

Sin duda, Juan es también el padre de la arqueología en Lanzarote. Como más de una vez lo han definido.

Su defensa de la historia y la prehistoria de la isla. Sus hallazgos aborígenes y sus incontables contribuciones al Museo Arqueológico de Lanzarote.

Su ecologismo o la tradición alfarera (que sus manos recuperaron) son solo algunas muestras de esa biografía singular, de esa trayectoria de impregnada de canariedad y trabajo. De compromiso. De dignidad.

Méritos que, por otra parte, ya fueron reconocidos años atrás, cuando Juan recibió la Medalla de Oro de Canarias. Enhorabuena.

Este premio, y este acto, vuelven a darnos la oportunidad de agradecerte una trayectoria y una vida entera dedicada a Lanzarote y a Canarias.

Y, además, nos da la oportunidad de hacerlo en tu casa, en tu Isla, en Lanzarote. Una Isla que, en muchos aspectos, es un símbolo y un ejemplo. Un espejo que refleja muchas y buenas cosas.

La memoria dice (y dice bien) que fue Lanzarote la Isla que inició hace décadas un camino al que Canarias, ahora sí, se ha sumado. Un camino de compromiso irrenunciable con el medio ambiente, con nuestra biodiversidad, con la sostenibilidad.

Los canarios hemos aprendido el difícil equilibrio que es necesario mantener para acompasar desarrollo económico y social con la conservación de los recursos.

Aprendimos una nueva forma de relacionarnos con el entorno, de contemplar el cielo, de utilizar el mar, de aprovechar nuestro suelo.

Hemos realizado un esfuerzo ingente en los últimos años para preservar nuestro patrimonio natural.

Y hemos defendido nuestro derecho, nuestro compromiso ético, a crecer defendiendo la Canarias en la que creemos.

Un lanzaroteño ilustre, César Manrique, fue otra de esas personas singulares.

Como Juan, también pionero en la defensa de una manera inteligente, responsable y noble de entender nuestra convivencia con la tierra que nos acoge.

Aún hoy, César sigue siendo un referente para todos los canarios.

Tras su estela hemos podido avanzar en ese compromiso irrenunciable de lograr un desarrollo que no implique el deterioro del entorno.

La contestación social a las pretensiones de quienes no comparten ese compromiso (esa manera de entender la convivencia con nuestra tierra y nuestro mar) constituye una expresión nítida y contundente de esa cultura, de esa forma de pensar Canarias.

Una forma de pensar Canarias, una forma de hacer Canarias, que ha llegado para quedarse.

Lanzarote ha demostrado que es posible, que sí se puede.

Aquí se confirma que es posible crecer sin desentenderse del paisaje.

Muy al contrario, aquí, en esta Isla, puede comprobarse que el entorno es nuestro mejor aliado, nuestra gran baza.

Aquí, en esta Isla, puede verse que la biodiversidad y el paisaje, la tierra y el mar, lejos de ser un obstáculo para el desarrollo constituyen nuestro mayor potencial.

Poner en riesgo nuestros valores naturales es amenazar las oportunidades y derechos de las generaciones presentes y futuras

Una forma de pensar y hacer Canarias que implica también defensa de nuestros valores. De las raíces que sostienen nuestra identidad.

Una identidad que define el espíritu isleño.

Esforzado. Responsable. Luchador.

Los canarios hemos moldeado las aristas de nuestra historia, y nuestros condicionantes, hasta encontrar la armonía necesaria para crecer sin agotar nuestros recursos.

Nuestra historia, como la de Juan Brito, es la historia de una superación.

De un camino arduo y difícil, plagado de obstáculos que hemos ido superando uno a uno con el esfuerzo de muchas manos y el talento de todos.

Los canarios nos crecemos ante las dificultades. Y esa fuerza nos permitirá superar también la crisis que estamos atravesando.

Juan simboliza la grandeza de este pueblo. Su historia le dignifica y nos llena de confianza.

Juan nos recuerda de lo que somos capaces.

De lo que es capaz Canarias.

Gracias, Juan, porque hombres como tú constituyen nuestra mayor riqueza.

Muchas gracias a todos.

Lanzarote, 29 de mayo de 2013

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