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El Gobierno de Canarias ha confirmado en el Parlamento regional el abuso y atropello que se está produciendo en el precio de los billetes aéreos en los vuelos con la Península, con el consiguiente castigo que supone para los residentes canarios y para los visitantes peninsulares; sin embargo, los escandalosos datos aportados en sede parlamentaria por el Consejero de Obras Públicas, Transporte y Vivienda, Sebastián Franquis, han quedado prácticamente sepultados por el politiqueo que ha envuelto toda la semana. Los titulares de la semana los han acaparado las conversaciones mantenidas para conseguir una mayoría que permita la investidura de Pedro Sánchez, así como los efectos colaterales que derivados del partido Barcelona-Real Madrid -finalmente transcurrió dentro del estadio con normalidad- y de las sentencias judiciales sobre Junqueras y Torra.

Las llamadas telefónicas de Pedro Sánchez a los presidentes autonómicos, la reacción-contrarreacción en las declaraciones de los representantes del PSOE y Ezquerra, la amenaza que se cernía sobre la seguridad del partido de fútbol entre los dos clásicos del futbol español, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la inmunidad del líder ERC y la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña inhabilitando a Torra, así como las pretensiones expansionistas de Marruecos o la aprobación por el  Parlamento de las cuentas canarias para el próximo año, han dado forma a una tormenta que en buena medida ha silenciado política e informativamente los datos aportados por Franquis.

Afirmó el consejero que los datos aportados por el Ministerio de Fomento confirman el descontrol que existe en el precio de los billetes, en los vuelos que nos conectan con la Península. El alza de los precios ha subido de enero a julio un promedio del 24%. La información ofrecida por el consejero atendía a una pregunta de iniciativa popular, cuya lectura asumió la diputada socialista Nayra Alemán. Franquis mostró con acierto una seria preocupación por el daño que los abusivos precios de los billetes pueden hacer al sector turístico -además de ponérselo más difícil a los canarios que están fuera y quieren venir a su tierra-.

El comportamiento usurero de las compañías aéreas está disminuyendo el impacto que supone la bonificación del 75% a los residentes en las islas. Canarias debe exigir el control público de los precios máximos de los billetes entre las Islas y la Península. En los vuelos interinsulares -en los que los precios máximos de los billetes están sometidos a control público- el incremento del precio en el mismo periodo del año alcanzó -según los datos aportados por el consejero- un 0,8%. Es inexplicable que operando en Canarias prácticamente una única compañía los precios se incrementen un 0,8%, mientras que operando en competencia varias compañías aéreas con la Península los precios se incrementen un alarmante 24%.

Este absoluto desorden en los precios de los billetes entre Canarias y la Península lo ratifica el informe aportado por Franquis en el Parlamento, en el que señaló que -según los datos aportados por el Ministerio de Fomento- en las rutas entre Gran Canaria y Madrid los precios de los billetes crecieron en el primer semestre del año un 30%, mientras que en los vuelos desde Tenerife fue de un 25%. Entre Gran Canaria y Barcelona los billetes subieron un 48% mientras que desde Tenerife el incremento supuso un 32%.

El consejero anunció en la misma sesión parlamentaria la celebración de una cumbre con Baleares para plantear el dislate que se está produciendo en el precio de los billetes entre los archipiélagos y la Península. La intención en buena, pero la realidad nos dice que el único camino para evitar los abusos es el control público del sistema.