Los resultados electorales en Extremadura, Aragón y Castilla y León confirman la
tendencia que vienen marcando encuestas, sondeos y estudios sociológicos sobre las
expectativas de las distintas formaciones políticas de cara a las cada día más
próximas elecciones generales.
Aunque la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán pueda abrir nuevas
expectativas sociológicas, especialmente por las consecuencias que pueda tener en la
economía y el bienestar de las personas, no da la impresión de que termine
conduciendo a una alteración significativa de las actuales perspectivas electorales.
De los resultados que se vienen registrando en este nuevo ciclo electoral, se puede
deducir que la derecha y la ultraderecha están ganando terreno. En España, en línea
con lo que viene ocurriendo en Europa, los votantes conservadores y
ultraconservadores también se muestran mucho más motivados a la hora de decidirse
a acudir a las urnas.
La normalización y el blanqueo de los acuerdos entre los populares y la extrema
derecha que lidera Santigo Abascal empieza a asumirse con naturalidad, igual que ha
sucedido con la entente de los socialistas con independentistas y ex militantes de
bandas terroristas, que han acabado normalizando la acción política y la convivencia
en España, haciendo saltar por los aires el cordón sanitario que les aislaba.
Igual que el tiempo y la madurez democrática ayudó a superar los eslóganes de la
derecha, cuando advertía sobre los males de la llegada al poder de los comunistas y
de quienes querían romper España, es la izquierda la que ahora emplea los suyos
para anunciar las siete plagas sobre quienes acuerden con la ultraderecha. Con todo,
se trata de una estrategia insuficiente para frenar a una corriente ideológica que vive
un buen momento en casi toda Europa.
Los sucesivos resultados electorales en Extremadura, Aragón y Castilla y León
apuntan a que la suma de la derecha y la ultraderecha podría propiciarles una cómoda
mayoría absoluta, cuando se celebren las próximas elecciones generales en el ámbito
de todo el Estado.
Mientras tanto, la siguiente cita con las urnas será en Andalucía, antes del próximo 30
de junio. El hecho de que sea la comunidad más poblada de España y de que
Sánchez haya apostado por María Jesús Montero, número dos de su partido y
vicepresidenta del Gobierno, para confrontar con uno de los valores más reconocidos
de los populares, Juan Manuel Moreno, hace presagiar que el resultado pueda ser
determinante para el futuro político de los tres líderes más reconocibles de la política
española.
Una nueva mayoría absoluta de Moreno Bonilla abriría de par en par las puertas de La
Moncloa a Alberto Núñez Feijóo, dejando muy tocado a Sánchez en su apuesta por
promocionar a sus ministros como candidatos territoriales. Las cábalas de los
socialistas no pasan por ganar unas elecciones que se les antojan imposibles, sino
porque el presidente andaluz termine necesitando y dependiendo de Vox.
Por el camino, los sondeos que se conocen en Canarias barruntan una fuerte crecida
de Vox, que parece encontrar su mejor clientela entre la población más joven, nuevos
votantes y desencantados del Partido Popular. Da la impresión de que algo no

estamos haciendo bien para que este partido que niega los hechos diferenciales de
nuestras Islas, como su propio fuero, además de repudiar la autonomía del territorio
insular, esté haciéndose con un espacio singular entre la sociedad isleña.