Estamos ya en año preelectoral y bajo esa premisa se ha celebrado esta semana el
último Debate de la Nacionalidad Canaria de la presente legislatura. El resultado no ha
sido otro que el esperado: para los grupos que apoyan al Gobierno, las cosas marchan
mejor que antes y para los que están en la oposición, vamos camino al desastre. Lo
clásico en este tipo de debates, sobre todo si se tiene en cuenta que el próximo año ya
tendrá lugar la cita en las urnas.
En la sede parlamentaria de Teobaldo Power, el “modo canario” de hacer política se
impuso, una vez más, a las malas formas y la falta de respeto. Incluso hubo lugar para
la grosería imperante en las Cortes Generales y en otros parlamentos autonómicos.
Pero para lo que de momento no está sirviendo ese “modo canario” es para fraguar
acuerdos entre las distintas fuerzas parlamentarias en defensa de los asuntos que
preocupan en las Islas.
En política, por encima de los modos y las formas resulta determinante el peso
político. Es decir, el número de diputados y su posición estratégica dentro de la
Cámara. A la hora de decidir, un diputado puede ser más valioso que 160 colocados
en posiciones defensivas y de oposición.
En las conclusiones del debate se echó en falta un gran acuerdo de todas las fuerzas
políticas en apoyo del llamado ‘Decreto Canarias’. Aunque podamos aplaudir el modo
y el tono empleados durante el mismo, la realidad es que el resultado práctico acabó
siendo decepcionante.
El encuentro mantenido el pasado mes de agosto en Lanzarote por los presidentes de
España y Canarias concluyó con un resultado muy esperanzador. Recuérdese que
Pedro Sánchez aceptó la propuesta de Fernando Clavijo de instrumentalizar, a través
de un Real Decreto Ley, aquellas cuestiones aprobadas, pendientes de los
Presupuestos del Estado, y otras amparadas en el Estatuto de Autonomía y
contenidas en la Agenda Canaria.
El tiempo juega en contra del Archipiélago. Cada día que pase y nos acerquemos al
periodo electoral, más difícil será que el Gobierno de España ceda este triunfo al
Ejecutivo de las Islas. Sobre todo, teniendo en cuenta que el Partido Popular forma
parte del mismo y que el voto de Cristina Valido en el Congreso de los Diputados
cotiza a la baja, por la montaña rusa sobre la que transita Junts.
Hasta ahora, tanto socialistas como populares han expresado su compromiso de
apoyar la Agenda Canaria. Pero donde se mantienen serias objeciones, por parte de
unos y otros, es en el apoyo al ‘Decreto Canarias’. Su borrador contiene los asuntos
incluidos en dicha agenda, además de los que aconsejan las nuevas circunstancias
sociales y económicas europeas y mundiales.
La falta de acuerdo para consensuar estos otros asuntos no debería ser un obstáculo
para garantizar, vía Decreto-Ley, el contenido de la Agenda Canaria, conforme a lo
expresado públicamente por socialistas y populares.
El ministro Ángel Víctor Torres advierte sobre la existencia de un porcentaje muy alto
de asuntos dentro del ‘Decreto Canarias’ que no estaban pactados en la Agenda. Por
ejemplo, la extensión hasta 2028 de la bonificación del 60% del IRPF a los habitantes
de La Palma, pactada hasta 2027, y su extensión para el resto de las Islas Verdes. En

ese mismo sentido, Torres alude al propósito de introducir una partida de 40 millones
de euros para infraestructuras educativas, también al margen de la Agenda.
Sin duda, estos y otros asuntos que sobrepasan el contenido de la Agenda Canaria, y
que forman parte del pacto con cabildos, ayuntamientos y agentes sociales, son muy
importantes para el Archipiélago, sobre todo para protegernos de la convulsa situación
que nos puede dejar la guerra en Oriente Medio.
El pragmatismo obliga a exigir que la aprobación del Decreto-Ley con el contenido
pactado de la Agenda Canaria se efectúe con carácter urgente, al tiempo que se
negocia el resto de las medidas contempladas en el ‘Decreto Canarias’. Su viabilidad
resultaría posible mediante el instrumento jurídico que corresponda, como parte del
escudo económico y social que precisarán las Islas por el lastre que nos deje la
conflictividad internacional.
En cualquier caso, la unidad política y social al lado del Gobierno de Canarias será
imprescindible para hacernos oír en Madrid.